Un jurado del Condado de Bexar declaró culpable a Shandrick Buckley, de 39 años, por matar a su propio compañero de celda dentro de la cárcel del condado. El jurado solo tardó cuatro horas en decidir. El juez le dio cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. Buckley nunca va a salir. Va a morir en la prisión.

El crimen pasó el 30 de mayo de 2019. Buckley compartía celda con Alexander Wise, de 29 años, dentro del Centro de Detención de Adultos del Condado de Bexar. Ese día, el personal de la cárcel puso a los dos hombres bajo vigilancia extra. Según los registros, cada uno se había agarrado a golpes por su lado esa misma tarde. Aun así, los pusieron juntos en la misma celda esa noche.

Los oficiales andaban haciendo su ronda cuando vieron sangre saliendo por debajo de la puerta. Abrieron rápido. Wise estaba tirado en el piso, sin moverse, con heridas fuertes en la cabeza y la cara. Buckley estaba acostado en su litera. Parecía estar dormido.

Wise murió por los golpes. El Sheriff Javier Salazar dijo que Wise había pertenecido a una pandilla blanca dentro de las prisiones llamada Aryan Brotherhood.

Los abogados de Buckley sacaron ese dato en el juicio. Dijeron que la cárcel se equivocó al poner a un hombre afroamericano en la misma celda que un ex miembro de esa pandilla blanca. Según la defensa, el pleito entre razas pudo haber prendido la pelea. La fiscalía no negó que Wise tuviera esos lazos con la pandilla. Aun así, el jurado encontró a Buckley culpable.

Esta no fue la primera vez que Buckley mató a alguien. Lo arrestaron en septiembre de 2017. La policía dijo que pisoteó a un hombre hasta matarlo cerca del refugio Haven for Hope, junto a las vías del tren en el centro de San Antonio. La víctima era José Gustavo Hernández, de 55 años. Buckley seguía detenido por ese crimen, todavía sin ir a juicio, cuando mató a Wise dos años después, ya adentro de la misma cárcel.

El caso tardó años en llegar a juicio. Al principio, los doctores dijeron que Buckley no estaba mentalmente capacitado para enfrentar un juicio. Eso quiere decir que su mente no le permitía entender los cargos en su contra ni ayudar a sus propios abogados. En 2024, la corte determinó que su condición había mejorado. Ahí fue cuando el estado por fin pudo llevarlo a juicio.

La Fiscalía del Condado de Bexar confirmó el veredicto de culpabilidad y la sentencia de cadena perpetua. Los fiscales dicen que la ley de Texas trata este tipo de caso como asesinato capital, porque Buckley ya estaba preso por matar a Hernández cuando volvió a matar estando encerrado. El asesinato capital puede traer la pena de muerte o cadena perpetua sin libertad condicional. En el caso de Buckley, el castigo fue cadena perpetua. Sin condicional. Nunca.

Buckley deja la cárcel del condado para siempre. Ahora se va a una prisión estatal de Texas, donde va a pasar el resto de su vida encerrado.

La vigilancia extra que juntó a Buckley y a Wise tiene un nombre largo en inglés. En la cárcel le dicen Emergency Management Intensive Supervision. En palabras sencillas, nomás significa más ojos puestos en los presos que corren más riesgo. La idea es mantenerlos más seguros, no ponerlos en más peligro. En este caso, no funcionó.

Los homicidios dentro de las cárceles casi nunca salen a la luz. Este sí salió, pero tardó siete largos años en llegar ante un jurado. La familia de Wise esperó todo ese tiempo por respuestas. La gente del Condado de Bexar también.

La pelea legal sobre la salud mental de Buckley también atrasó todo por años. Las cortes tienen que estar seguras de que el acusado entiende los cargos y puede ayudar en su propia defensa. Los doctores estuvieron viendo a Buckley por años antes de decir que ya estaba listo para el juicio.

El veredicto cierra un capítulo, pero Buckley ya no va a volver a pisar la calle. Ya estaba cumpliendo tiempo por un asesinato. Ahora carga con una segunda cadena perpetua por otro. Hernández y Wise, los dos, murieron a manos del mismo hombre, con menos de dos años de diferencia, en dos partes distintas de San Antonio.