Una mujer de Frisco, Texas buscaba a sus víctimas en Instagram y Facebook. No esperaba que llegaran a su tienda. Las buscaba en el teléfono. Y las encontraba en sus peores momentos: divorcios, duelos, soledad.

Bridgette Doreen Evans, de 47 años, y su compañero Vinnie John Uwanawich enfrentan cargos federales de fraude. Los fiscales dicen que robaron $2.5 millones a varias personas en distintos estados.

Los dos están acusados de conspiración, fraude electrónico y fraude postal en una corte federal en Seattle.

Cómo funcionaba el engaño

Evans no se sentaba a esperar clientes. Usaba las herramientas de anuncios de Facebook e Instagram para aparecer en el feed de personas en momentos difíciles. Divorcios. Lutos. Personas solas.

Ofrecía "lecturas de amor gratis" para empezar a hablar con sus víctimas. Las estudiaba. No buscaba personas curiosas. Buscaba personas que estuvieran sufriendo y dispuestas a creer que algo malo les perseguia.

Cuando tenia a alguien, le decía que tenía una maldición o energía negativa bloqueando su suerte en el amor y el dinero. Que solo ella podía quitársela. Pero iba a costar.

Evans usaba nombres falsos: "Jolene Travis," "Joy John," y "Joy Paige." Los fiscales dicen que usaba esos nombres para esconder un historial criminal de más de 15 años. En 2011, Evans y otras dos mujeres se declararon culpables de un fraude de brujería similar de $59,000 en Florida.

Una mujer lo perdió todo

Lo más duro de este caso es lo que le pasó a la Víctima 1, una mujer del Condado de King, en Washington.

Con el tiempo, Evans la convenció de que su dinero era la causa de la nube oscura sobre su vida. Le dijo que su riqueza necesitaba ser "limpiada." La mujer empezó a mandar dinero. Luego más. Luego más.

Primero sacó sus ahorros del retiro. Luego vendió su casa. Luego, cuando se divorció, Evans le dijo que no aceptara pagos mensuales de pensión porque ese dinero estaría "maldito." La convenció de tomar un pago único del divorcio. Y eso también se lo mandó.

Al final, la Víctima 1 le había mandado $2.18 millones.

Pero Evans no podía dejar que tanto dinero llegara directamente a su banco. Los bancos reportan esas transferencias grandes. Así que tenía un plan.

Le decía a la víctima que mandara el dinero a tiendas de oro en Florida. En papel, la mujer estaba comprando monedas de oro. Una vez que tenía el oro, lo mandaba por correo o lo entregaba en persona al "altar" de Evans en Florida. El compañero Uwanawich luego vendia el oro a comerciantes por dinero en efectivo. Sin banco. Sin rastro.

Una Corvette de $125,000 como "sacrificio kármico"

A otra víctima, la Víctima 3, la convencieron de sacar un préstamo de alto interés para comprar una Corvette de $125,000. Le dijeron que era un "sacrificio temporal" para limpiar su deuda kármica. Mandó el carro directamente al grupo en Florida.

Cuando Evans fue encarcelada en Florida por otro caso de fraude, el carro fue confiscado. El grupo le dijo a la Víctima 3 que la Corvette tenía "energía negativa" y que necesitaba mantenerse lejos del altar. Luego le pidieron que les firmara el título del carro en vez de pagar para recuperarlo.

No firmó.

El fraude siguió mientras Evans estaba en la cárcel

Evans se declaró culpable en Florida en otro caso de fraude espiritual el 8 de diciembre de 2023. Pero el personaje "Jolene Travis" siguió activo.

Uwanawich y otros continuaron el esquema. Les decían a las víctimas que Jolene estaba en "reclusión meditativa" o "con los ángeles" para explicar por qué no podía hablar por teléfono.

La Víctima 2 había mandado más de $86,000. Cuando empezó a pedir su dinero de vuelta, le dijeron que "John" estaba en el hospital. Luego le dijeron que había muerto. La mentira les dio meses más para seguir operando.

Al final, el grupo devolvió menos del 6% de los $2.5 millones robados. Mandaban pequeños pagos de vuelta para que las víctimas no fueran al FBI. Un día de octubre de 2023, recibieron $900 de la Víctima 1 y 15 minutos después mandaron ese mismo $900 a la Víctima 3.

"Estos perpetradores llegaron a la vida de estas víctimas en un momento en que su juicio estaba nublado por la pérdida emocional y la falta de esperanza," dijo el Fiscal Asistente Charles Neil Floyd. "Evans se aprovechó de sus necesidades, convenciéndolas de que podía quitarles una maldición y ayudarlas a encontrar amor. En verdad, su plan era simplemente quedarse con su dinero."

Una advertencia para nuestra comunidad

Este tipo de fraude puede llegar a cualquier persona con un teléfono. Los anuncios de Facebook e Instagram llegan a todo Estados Unidos, incluyendo el Valle del Río Grande. Si alguien en redes sociales te dice que tienes una maldición, mala energía, o un bloqueo espiritual y te pide dinero o comprar oro para solucionarlo, eso es una estafa.

No mandes dinero a nadie que diga ser vidente, curandera espiritual, o que pueda quitar maldiciones.

Si tú o alguien que conoces fue engañado por un esquema así, contacta al FBI en tips.fbi.gov o llama al 1-800-CALL-FBI.

Evans y Uwanawich siguen en el proceso judicial. El Tejano actualizará esta historia a medida que el caso avance.