Un hombre cruzó la calle en el lado oeste de San Antonio y empezó a disparar contra dos hermanos que estaban afuera de su propia casa. Maliki Damian Perales, de solo 11 años, murió esa misma noche. Su hermano Drayven Quiroz, de 20 años, murió al día siguiente. Otros dos hermanos también recibieron disparos, pero las balas no les dieron.

Los agentes del Condado de Bexar arrestaron al vecino, Daniel Antonio Perez, de 40 años, unas horas después. Ahora Perez enfrenta dos cargos de asesinato capital, más otros cinco cargos de asalto agravado. Lo tienen detenido con una fianza combinada de 2.3 millones de dólares. Aunque el caso pasó en San Antonio y no en el Valle, es una advertencia para las familias del sur de Texas sobre lo que puede pasar cuando alguien con una crisis de salud mental tiene un arma cerca.

El tiroteo pasó como a las 7:30 de la noche el martes 4 de agosto, en la cuadra 9800 de Acadian Drive, cerca de Kriewald Road en el lado oeste del condado. El sheriff Javier Salazar dijo que Perez cruzó la calle y empezó a disparar contra la familia Perales-Quiroz sin ningún aviso. Salazar dijo que no había pleito ni historia entre las dos familias. "No había ningún historial previo entre las dos familias," dijo Salazar. "No hubo ninguna provocación aparente."

Maliki murió esa noche por heridas de bala en la cabeza y el cuerpo. Los agentes dijeron que fue un homicidio. Drayven murió como 12 horas después en el hospital. Apenas unos meses antes casi se muere por un problema serio de salud relacionado con diabetes, y todavía se estaba recuperando. Trabajaba haciendo arreglos de casa junto con su papá y su hermanito.

Perez también disparó contra otros dos hermanos, un joven de 14 años y una joven de 17 años, que salieron cuando oyeron los primeros disparos. Ninguno de los dos fue herido, pero las balas pudieron haberle dado a cualquiera cerca de la puerta esa noche.

Después del tiroteo, Perez corrió a pie como un cuarto de milla. El mismo llamó al 911 y admitió que él había disparado, pero no quiso decir dónde estaba. Los agentes rastrearon la señal de su celular y lo encontraron escondido en el patio de un extraño. Había tirado el arma en una zanja de drenaje cerca de ahí. Los agentes la encontraron más tarde.

El sheriff Salazar dijo que la propia familia de Perez le contó a los agentes que él había mostrado señales de una crisis de salud mental antes del tiroteo, como depresión y ver cosas que no estaban ahí. Nunca lo habían reportado ni lo habían tratado. "Hubo algunas señales," dijo Salazar. Los agentes dicen que Perez no tiene historial criminal. "Sin que ellos lo supieran, tenían lo que yo llamaría una bomba de tiempo justo enfrente de su casa," dijo Salazar. También dijo que aun en crisis, Perez tuvo la mente clara para esconder el arma. "Aunque claramente había algún tipo de crisis de salud mental, todavía tenía la mente lo bastante clara para ir a esconder el arma," dijo Salazar.

El papá de los muchachos, Andrew Perales, habló entre lágrimas sobre sus hijos. "Era un soldado. Un corazón fuerte, amoroso, cariñoso y hermoso," dijo sobre uno de sus hijos. "Estoy tan orgulloso de ellos. Los amo. Amo a mis hijos," dijo. Recordó su generosidad y sus ganas de trabajar. A Maliki, dijo, lo conocían como el abrazador, el que siempre daba abrazos. Perales dijo que su familia siempre había sido buena con su vecino Perez, aunque casi no lo conocían. "Les cortábamos el zacate, les ayudábamos a sacar la basura," dijo Perales. "Nomás nunca conocí al tipo."

Este caso no pasó en el Valle, pero pega cerca de las familias del sur de Texas de todos modos. La falta de tratamiento para enfermedades mentales, junto con armas al alcance de la mano, no es solo un problema de San Antonio. Los condados rurales del sur de Texas muchas veces tienen todavía menos recursos de salud mental que Bexar County. Aquí las familias saben lo que es ver a un ser querido batallar sin saber a dónde ir por ayuda.

El asesinato capital es el cargo más grave que existe en Texas. Puede significar la pena de muerte o cadena perpetua sin salida. Perez está detenido en la cárcel del condado. Su fianza combinada es de 2.3 millones de dólares, lo que quiere decir que no puede salir libre a menos que él o su familia junten todo ese dinero, o que un fiador pague por él. Ya hay una fecha tentativa para la corte, el 3 de noviembre.

Vecinos dejaron flores y una cruz de madera pequeña en el lugar del tiroteo en Acadian Drive. Los investigadores del condado dicen que el caso sigue abierto mientras arman el expediente para los fiscales. El Tejano va a seguir esta historia mientras avanza en la corte.