Una mamá en Tampa, Florida, demandó a un hogar grupal. Ella dice que el personal no cuidó bien a su hijo. El joven perdió dos dedos por una infección que come la carne.
Kelly Gray es la mamá. Su hijo se llama David Nolan-Hersey. Tiene 34 años. Vive con autismo y con una discapacidad intelectual. Vivía en el hogar grupal All About Living Inc. en Tampa cuando todo esto pasó.
Todo empezó con una mordida. La herida se infectó. Los doctores le pusieron un nombre médico: fascitis necrotizante. La gente común la conoce como la bacteria que come carne.
Este caso pega cerca de casa para muchas familias del Valle. Aquí también hay familias que ponen a sus seres queridos con discapacidades en hogares grupales. Confían en que el personal cuide cada herida, por chica que sea. Una mordida se ve chica al principio. Sin tratamiento, puede costarle a una persona los dedos, las manos, o hasta la vida.
Gray puso la demanda contra All About Living Inc. Pide $100,000 dólares en daños. Ella dice que el personal fue negligente, es decir descuidado, con el cuidado de su hijo. Eso lo dijo a la estación local WFLA. La demanda dice que el hogar debió notar la infección más rápido. También dice que debió buscarle ayuda médica a tiempo.
La fascitis necrotizante es rara, pero se mueve rápido. La bacteria destruye la piel, la grasa y el músculo en cuestión de horas. Los doctores muchas veces tienen que cortar el tejido muerto de inmediato para salvar al paciente. En casos graves, la gente pierde dedos, manos, o piernas. Algunos no sobreviven. Cada hora sin tratamiento sube el riesgo.
Los hogares grupales como All About Living Inc. cuidan a adultos que no pueden cuidarse solos del todo. El personal debe revisar a los residentes todos los días, buscando cortadas, mordidas y llagas. Cuando alguien no puede avisar de su propio dolor, el personal es su única defensa. La demanda de Gray dice que esa defensa falló.
Este tipo de demanda depende de una pregunta simple. ¿Sabía el hogar de la herida? ¿Actuó a tiempo? Para probar negligencia hay que mostrar tres cosas. El hogar tenía el deber de cuidarlo, es decir la responsabilidad legal de mantenerlo a salvo. El hogar rompió ese deber. Eso causó un daño real. Perder dos dedos por una infección es el tipo de daño difícil de negar en corte.
El caso sigue en las cortes. Todavía no se sabe si All About Living Inc. ya respondió a la demanda. Tampoco se sabe bien cuándo pasó la mordida. Tampoco se sabe cuánto tiempo pasó sin tratamiento antes de que los doctores encontraran la infección. Es probable que esos detalles salgan mientras avanza el caso.
Casos como este hacen que defensores de personas con discapacidad alcen la voz. Dicen que las familias deben hacer preguntas difíciles antes de elegir un hogar grupal. ¿Cada cuánto revisa el personal a los residentes en busca de cortadas o llagas? ¿Qué tan rápido llama el hogar a un doctor cuando algo se ve mal? Una respuesta clara es buena señal. Una respuesta confusa es una señal de alerta.
Las familias también tienen el derecho de pedir registros. Pueden preguntar cómo reporta el hogar las heridas. Pueden preguntar quién revisa a los residentes durante la noche. Son preguntas sencillas. Un hogar que cuida a adultos vulnerables debe poder responderlas sin dudar.
Por ahora, Nolan-Hersey se quedó sin dos dedos. Su mamá quiere que el hogar grupal responda en corte. Un juez o un jurado decidirá si su reclamo tiene razón.