Tenía 15 años cuando mataron a cuatro muchachas adolescentes en una tienda de yogurt en Austin. Por tres décadas vivió como sospechoso.
Se llama Forrest Welborn. Hoy tiene 50 años. Y nunca fue culpable.
Una investigación de la revista Texas Monthly cuenta cómo ese caso le tumbó la vida. Ya lo declararon inocente. Ya le van a pagar. Pero él dice que todavía no se siente libre.
Según la revista, alguien le preguntó cómo se sentía ahora que era libre. Él contestó que no es libre. Si lo fuera, dijo, ni estarían hablando del tema.
El crimen pasó el 6 de diciembre de 1991. Cuatro muchachas murieron adentro de la yogurtería. Luego le prendieron fuego al lugar. El caso se quedó sin resolver por años.
Según Texas Monthly, la policía interrogó a Forrest por primera vez en diciembre de 1991. Era un chamaco de 15 años. Nunca confesó nada.
En octubre de 1999, la policía agarró a cuatro jóvenes. Eran Forrest Welborn, Maurice Pierce, Michael Scott y Robert Springsteen. A Forrest lo acusaron de asesinato capital. Es el cargo de asesinato más grave en Texas.
La revista dice que a Forrest solo lo acusaban de ser el que manejaba. Su amigo Maurice lo señaló durante un interrogatorio de la policía.
En el año 2000, un segundo gran jurado no lo quiso acusar. O sea, no hubo pruebas suficientes para llevarlo a juicio. Le tumbaron todos los cargos.
A los otros les fue peor. A Springsteen lo condenaron y lo mandaron al corredor de la muerte. A Scott le dieron cadena perpetua. La corte criminal más alta del estado tumbó las dos condenas en 2006 y 2007. Los dos salieron libres el 24 de junio de 2009.
Maurice Pierce pasó más de tres años en la cárcel. En 2003 le quitaron los cargos. En diciembre de 2010, un policía de Austin lo mató a balazos durante un forcejeo. Según Texas Monthly, Maurice le sacó un cuchillo del cinto al policía y lo cortó.
El arresto ya le había costado caro. Según la revista, tenía su propio taller mecánico en Lockhart. Cuando regresó después del arresto, le habían robado toda la herramienta. Tuvo que cerrar.
Y que le quitaran los cargos no arregló nada.
Dice que la policía lo paraba una y otra vez y se lo llevaba a la cárcel. Tenía la licencia suspendida, pero manejaba a su trabajo de todos modos. Una vez, en una lavandería, un hombre le sacó un rifle. Le gritó asesino y le dijo que lo iba a matar.
Forrest también le entró duro al alcohol. Empezó a principios de los 90, después de que la policía lo interrogó, y siguió por años. Así se lo contó a la revista.
Todo cambió en 2025. El 26 de septiembre, la policía de Austin anunció que el ADN ligaba los asesinatos a Robert Eugene Brashers. Según Texas Monthly, Brashers tenía un historial de violencia contra mujeres y niñas en otros cinco estados. Murió en 1999.
El 19 de febrero de 2026, la jueza Dayna Blazey declaró inocentes a los cuatro hombres. El fiscal del condado de Travis, José Garza, les pidió perdón.
Según el texto que publicó su oficina, Garza le dijo a Forrest que sentía todo lo que tuvo que pasar. Le dijo que es inocente y que lo acusaron injustamente.
Forrest no habló en la corte. Su abogado, Steve Goodson, leyó sus palabras. Ahí contó que los detectives hicieron que su mejor amigo lo culpara, y que así perdió al único amigo que tenía.
En mayo, la ciudad de Austin aceptó pagar 35 millones de dólares a los tres hombres que siguen vivos y a la familia de Maurice. Según la revista, a Forrest le toca un poco menos de 5 millones.
Pero no todos lo aceptan. Texas Monthly citó a Paul Johnson, uno de los detectives principales del caso. En un documental, Johnson todavía no quiso soltar la teoría vieja. La fiscalía dice lo contrario. Garza dijo que la evidencia es clara y que Brashers cometió los asesinatos.
Hoy Forrest es dueño del Manchaca Springs Saloon, un bar al sur de Austin. Lo compró a principios de 2025. En agosto, su mamá y sus clientes le hicieron una fiestota por sus 50 años.
Y tiene un deseo pendiente. Le dijo a la revista que le gustaría ver a algunos de esos detectives pagar tiempo en la prisión.