Jaime Garcia, de 32 años, sigue tras las rejas en el Condado de Harris aunque un magistrado ya ordenó que lo soltaran en uno de los dos casos de asesinato que tiene encima. La razón por la que no salió libre es sencilla: mientras un caso se le caía, el otro lo mantenía preso.

Ese segundo caso es el que realmente lo tiene detenido ahora mismo. Se trata de la muerte de un reparador que fue el 3 de julio a una casa en la calle Crathie, en el área de Atascocita, para arreglar una fuga de agua. El hombre nunca volvió a su casa a recoger a sus hijos esa tarde, y fue su hermana quien, preocupada, llamó a los diputados. Cuando entraron a la vivienda, encontraron al reparador muerto de un balazo. La oficina del sheriff dice que Garcia es el hijo del dueño de esa casa y que se suponía que él mismo se iba a reunir con la compañía de reparaciones ese día. Los diputados sostienen que fue Garcia quien le disparó, aunque las autoridades no han dado a conocer un motivo. En este caso sí hubo causa probable, así que un magistrado lo dejó detenido sin derecho a fianza hasta una próxima audiencia. Ese es exactamente el cargo que lo mantuvo en la cárcel cuando el otro caso se le empezó a caer.

Porque el otro caso —el que originalmente lo llevó a la cárcel— tuvo un giro inesperado apenas unos días antes. Todo se remonta al 26 de mayo, cuando alguien mató a balazos a la primera víctima dentro de una troca tipo SUV estacionada en la cuadra 1300 de la calle Patch, en el extremo este del condado, al sur de la Interestatal 10 y al oeste de Beltway 8. Unos automovilistas que pasaban por ahí encontraron el vehículo cerca de las 7:30 de la mañana, aunque los investigadores creen que el ataque había ocurrido varias horas antes. La oficina del sheriff, encabezada por Ed Gonzalez, llevó la investigación y determinó que el tirador iba dentro de la troca junto con la víctima antes de huir a pie. Hasta la fecha, no se ha revelado un motivo.

El 9 de julio acusaron formalmente a Garcia de ese asesinato. Pero dos días después, el 11 de julio, todo se complicó: en la audiencia de causa probable —donde un magistrado revisa si existe suficiente evidencia para mantener detenido a un sospechoso y fijarle fianza— el magistrado determinó que no había pruebas suficientes. Por ley, eso obligaba a soltarlo de inmediato en ese caso.

Y ahí está la parte que hace de este expediente algo poco común: Garcia no volvió a pisar la calle, porque ya lo tenían encerrado por el asesinato del reparador. Mientras tanto, los fiscales adelantaron que buscarían otras vías para revivir el cargo del caso Patch. Esa vía llegó el 14 de julio, cuando un gran jurado del condado lo acusó de nuevo, devolviendo el cargo de asesinato en el caso de la calle Patch. (Vale explicar, en términos generales, que un gran jurado tiene la facultad de levantar cargos por su cuenta tras revisar la evidencia, de forma independiente a lo que haya resuelto antes un magistrado.)

El resultado es que Garcia enfrenta ahora, al mismo tiempo, dos acusaciones de asesinato por dos muertes distintas separadas por apenas semanas. Un cargo estuvo a punto de esfumarse la semana pasada; no se esfumó. Sigue detenido en la cárcel del Condado de Harris y todavía no hay fecha de juicio en ninguno de los dos casos.

La información de este artículo proviene de la Oficina del Sheriff del Condado de Harris y de documentos judiciales.