Un hombre de Laredo va a pasar siete años en una cárcel federal. Tenía armas que la ley no le permitía tener. Raymond Gutiérrez, de 55 años, se declaró culpable el año pasado. Esta semana, una jueza federal le dio la sentencia. La jueza Nelva Gonzales Ramos decidió el castigo.

Gutiérrez es un delincuente convicto. La ley federal dice que los delincuentes no pueden tener armas. Los documentos de la corte dicen que él tenía varias armas de todos modos. Una de ellas era un silenciador sin papeles. Gutiérrez también le apuntó un arma a dos personas. Los amenazó de muerte, dicen los documentos. Estaba usando metanfetamina en ese momento.

El caso empezó en marzo de 2024. Los agentes del condado de Webb fueron a su rancho. Los llamaron por un pleito familiar. Los documentos dicen que Gutiérrez disparó un arma dentro de su casa. También le apuntó un arma a una persona. Dijo que esa persona le había robado un arma.

Los agentes dicen que Gutiérrez tuvo a dos personas apuntadas ese día. Los amenazó de muerte, según el caso. También amenazó con un tiroteo contra los agentes. Los oficiales le quitaron una pistola 9mm esa primera vez que fueron al rancho.

Los agentes regresaron en febrero de 2025. Tenían una orden para registrar el rancho otra vez. Esta vez encontraron seis armas más. Los documentos hablan de cinco rifles y una escopeta. También encontraron un silenciador sin licencia. Un silenciador sin licencia va contra la ley federal.

Gutiérrez se declaró culpable el 29 de julio de 2025. Admitió que era un delincuente con armas. Agentes del ATF y del DEA trabajaron el caso. Los agentes del condado de Webb también ayudaron. El fiscal federal Andrew Hakala-Finch llevó el caso.

Casos como este son comunes cerca de la frontera. Muchas armas pasan de Texas hacia México. Los fiscales federales en Laredo llevan estos casos seguido. Trabajan junto con los agentes locales en casos de armas. Un cargo federal de armas puede dar varios años de cárcel. Eso es aparte de cualquier cargo estatal en el mismo caso.

Casos como este muestran por qué los agentes toman en serio las llamadas por pleitos familiares. Lo que empieza como un pleito puede llevar a problemas más grandes. En este caso, una llamada llevó a los agentes de vuelta al rancho meses después con una orden de cateo.

A Gutiérrez le dieron 84 meses de cárcel. Eso son siete años. También debe cumplir tres años de libertad supervisada después de salir de prisión. Por ahora sigue detenido. Está esperando que lo trasladen a una prisión federal para cumplir su condena.