Un agente de ICE le disparó a Wilber Rafael Garcés Pérez en Austin. Fue el 20 de septiembre. Ahora la fiscalía federal lo acusa a él. Dicen que atacó a un agente.
El Tejano publicó esta historia el 22 de septiembre. Esto es lo nuevo. Aquí está la nota: https://www.eltejanorgv.com/agente-de-ice-le-dispara-a-repartidor-de-doordash-en-austin-el-video-no-cuadra-con-lo-que-dijo-la-policia/
Garcés Pérez tiene 28 años. Es de Venezuela. Enfrenta un cargo federal. Lo acusan de agredir a un agente federal, resistirse, meterse y estorbarle el trabajo. Si lo declaran culpable, le pueden dar hasta 20 años de prisión federal.
La Fiscalía Federal anunció el cargo el martes. Ese mismo día se presentó por primera vez en la corte. Lo vio el juez magistrado federal Dustin Howell, del Distrito Oeste de Texas.
Lo tienen en un centro de detención de ICE en Pearsall.
Esto dice el gobierno. Agentes de ICE le pararon el carro el 20 de septiembre. Según la fiscalía, ya habían confirmado que un juez de inmigración había ordenado sacarlo del país.
Los agentes le dijeron que se bajara del carro. La fiscalía dice que no se bajó. Uno de los agentes traía cámara en el cuerpo. Según la fiscalía, le dieron órdenes en español. Luego, dicen, él cerró la ventana y arrancó. Dicen que el espejo de su carro le pegó a un agente en el torso.
Según la fiscalía, los agentes lo persiguieron con luces y sirenas. Dicen que fueron a toda velocidad. Pasaron por calles de negocios y de casas. Dicen que él trató de atropellar a un agente. Ese agente le disparó con su pistola.
El agente que disparó no traía cámara. Eso dice la declaración jurada que acompaña el cargo. Su compañero sí traía. Según ese documento, el compañero perdió de vista la persecución. Apagó su cámara mientras pedía ayuda.
Garcés Pérez les contó otra cosa a los investigadores.
Las dos partes dicen que la camioneta de un agente le bloqueó el carro en la primera parada. Él dice que la camioneta le pegó a su carro. Los agentes dicen que los carros nunca se tocaron.
Él acepta que no se bajó cuando se lo ordenaron. Dice que quería dejar el carro estacionado. Así su esposa lo podía recoger.
Dice que al final la camioneta le pegó a su carro y lo hizo girar. Ahí, dice, el agente disparó. Tiró por la ventana trasera del lado derecho. Dice que la bala le pegó en la parte alta de la espalda.
Tampoco están de acuerdo en cuándo prendieron las luces.
Después del balazo, lo llevaron a un hospital en Austin. Luego ICE se lo llevó a Pearsall.
El congresista Greg Casar es demócrata de Austin. Lo visitó la semana pasada. Casar dijo que un especialista recomendó operarlo para sacarle una bala que sigue adentro de su cuerpo. En una conferencia de prensa, Casar dijo que este hombre necesita un doctor. No una deportación ni un centro de detención, dijo.
El congresista demócrata Joaquin Castro también ha levantado la voz. Castro ha dicho que le dispararon por la espalda. Los dos piden una investigación independiente. También piden que lo suelten para que reciba atención médica. Seguridad Nacional pone en duda lo que ellos cuentan sobre su atención.
Sus abogados dicen que entró al país por la buena en 2024. Dicen que usó la aplicación CBP One. También dicen que pidió asilo y le dieron permiso de trabajo.
Según sus abogados, faltó a una audiencia de inmigración. Dicen que el aviso llegó a una dirección vieja. Y que por eso un juez de inmigración ordenó deportarlo sin que él estuviera.
Seguridad Nacional dice que su permiso de trabajo se venció en 2025.
Esta semana tiene dos citas más en la corte.
Un juez federal le ordenó presentarse el miércoles en una audiencia en San Antonio. Sus abogados quieren frenar la deportación. También quieren que lo suelten. La semana pasada un juez puso en pausa su deportación por ahora.
El viernes 2 de octubre hay una audiencia de detención en el caso criminal.
La policía de Austin y los Texas Rangers siguen investigando el balazo.
Toda persona se presume inocente hasta que se pruebe lo contrario.