La policía de Laredo llegó corriendo a un reporte de hombres armados. Se llevaron detenido a un joven de 21 años. No le encontraron ni una pistola encima.

Eso pasó a las 11:48 de la noche del viernes 28 de agosto.

Alguien llamó al 911. Los que llamaron dijeron que varios hombres estaban peleando en la calle. Dijeron que traían pistolas afuera. Dijeron que se estaban apuntando unos a otros.

Los oficiales llegaron a una calle de la colonia Los Altos. Esa zona queda sobre la carretera 359.

Ahí un oficial se topó con uno de los hombres del reporte. La policía lo identificó como Miguel Ángel Turrubiates, de 21 años. El Mañana de Nuevo Laredo reportó que él iba manejando uno de los carros que la gente señaló por teléfono.

Lo que pasó después es lo que lo tiene en la cárcel.

La policía dice que el joven amenazó al oficial que lo estaba deteniendo. Lo arrestaron ahí mismo.

Ahora enfrenta un cargo de amenaza de terror contra un servidor público. La policía dice que es un delito grave de tercer grado. En Texas ese nivel de delito puede dar de 2 a 10 años en prisión.

También lo acusan de manejar de forma riesgosa. La policía lo pone como delito menor Clase A. Ese tipo de delito menor puede dar hasta un año en la cárcel del condado.

El nombre del cargo confunde a mucha gente.

Amenaza de terror suena a terrorismo. En Texas no es eso. La ley habla de amenazas de violencia hechas para que alguien tenga miedo de salir bien lastimado. Si el amenazado es un policía o cualquier otro trabajador público, el cargo pesa más.

Y falta la pistola.

El Mañana reportó que los oficiales no le hallaron arma al detenido. Los que llamaron dijeron que había pistolas afuera. La policía se fue sin ninguna.

Eso no es raro y por eso mismo estos reportes son delicados. Una llamada de hombre armado es de las más tensas para un policía de ciudad. Los oficiales llegan rápido. No saben quién trae arma. No saben quién dice la verdad. Tienen que decidir en la oscuridad y en segundos.

A veces las pistolas son reales. A veces el que llamó se equivocó. A veces las armas ya no están cuando llega la primera patrulla.

Laredo ya había visto este cargo hace poco.

En julio la policía acusó de lo mismo a un hombre de 20 años de Laredo. Los oficiales dijeron que se burló de un agente de la Patrulla Fronteriza en plena calle. Dijeron que le acercó el carro. Le gritó una frase que la policía llamó jerga para dispararle a alguien. Ese es otro caso y otro hombre. Pero enseña que el cargo se usa seguido por acá.

Esa noche de viernes estuvo pesada para la policía de Laredo.

Como 36 minutos antes de la llamada de las pistolas, los oficiales ya andaban tras otro conductor. La policía dice que una troca Nissan Frontier plateada no se quiso parar. Eso fue a las 11:12 de la noche. La unidad de drones del departamento la siguió hasta una casa. Ahí arrestaron a un joven de 19 años por evadir arresto. Es otro hombre, otra calle y otro caso.

Dos arrestos. Los dos después de las 11 de la noche. La misma ciudad, la misma noche.

El Tejano no publica la cuadra exacta. La gente que vive en esa calle no se llamó sola a la policía y ahí se tiene que quedar.

Por ahora se sabe poco. La policía no ha dicho cómo empezó el pleito. No ha dicho si encontraron a los otros hombres del reporte. No ha dicho si esa noche recuperaron alguna pistola de alguien. Tampoco ha soltado las palabras exactas que el joven supuestamente le dijo al oficial.

Eso último es lo más importante. El delito grave se sostiene en lo que dijo. Mientras esas palabras no estén en un archivo de la corte, el público solo tiene la versión de la policía.

Está acusado, no culpable. Le toca abogado, juez y jurado si lo pide.

El caso sigue ahora en una corte del condado de Webb.

Una acusacion no es una prueba. Toda persona es inocente hasta que un tribunal diga lo contrario.