Marinos mexicanos entraron a cinco propiedades en Tamaulipas buscando combustible robado. Lo que encontraron fue un zoológico privado.

El operativo le pegó al Cártel del Golfo justo donde le duele, en el huachicol, el robo de combustible que se ha vuelto uno de sus negocios más redituables. Pero también sacó a la luz algo que nadie esperaba: 135 animales exóticos, varios en peligro de extinción, viviendo en un rancho ligado al crimen organizado a pocas horas de la frontera con Texas. El hallazgo deja claro qué tan profundo llega el dinero del narco en Tamaulipas, y en qué más se lo gastan además de armas y trocas.

La Marina, junto con la Fiscalía General de la República y policías estatales, cateó cinco propiedades en Tampico y Altamira el 27 de agosto. Revisaron un centro de almacenamiento, una gasolinera clandestina, una casa, un taller y un rancho. Las cinco, según los investigadores, están conectadas a la misma red criminal.

En el rancho, los agentes encontraron cinco tigres de bengala encerrados en jaulas. También había tres leones africanos, tres jaguares, dos hienas, 21 monos araña, un camello, una tortuga sulcata, bisontes, búfalos y un "ligre," el cruce raro entre león y tigre. En total contaron 135 animales. Autoridades ambientales mexicanas dicen que 35 de ellos están catalogados en peligro de extinción, entre ellos los jaguares, los monos araña y una guacamaya verde.

Del lado del combustible, la redada sacó 68 mil litros de diésel. Los agentes también aseguraron un tráiler, pipas, armas de fuego, radios y herramientas que usan los huachicoleros para perforar los ductos de Pemex y procesar el combustible robado antes de venderlo. Detuvieron a una persona en el lugar y la entregaron a la Fiscalía Federal.

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dijo que el operativo forma parte de un esfuerzo más grande contra la red detrás del rancho. "Nuestras investigaciones continúan para desarticular esta red y afectar sus capacidades logísticas y financieras," dijo.

Los investigadores relacionan las propiedades con el Cártel del Golfo, uno de los grupos criminales más antiguos y longevos de México. El cártel ha operado droga y secuestros en la costa del Golfo por décadas, y en años recientes el huachicol se ha vuelto una de sus fuentes principales de dinero. Los animales quedaron bajo resguardo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que revisará su salud antes de decidir a dónde va cada uno.

El huachicol se ha convertido en uno de los negocios más grandes del narco, solo detrás del tráfico de droga según algunos cálculos. Las bandas perforan los ductos de Pemex de forma ilegal, sacan gasolina y diésel, y lo venden barato en el mercado negro, muchas veces a pocas cuadras de gasolineras legales. Que un capo tenga su propio zoológico tampoco es nada nuevo. Los jefes del narco en toda Latinoamérica llevan décadas llenando sus ranchos de animales exóticos como muestra de poder y dinero, una tradición que se remonta a los hipopótamos de Pablo Escobar en Colombia, hasta colecciones más chicas que se han encontrado en ranchos ligados al narco en México.

Para el sur de Texas, la redada recuerda qué tan cerca operan los cárteles de la frontera. Tamaulipas colinda al norte con Texas, y las redes de huachicol muchas veces mueven producto y dinero por los mismos cruces que usan a diario el comercio legal y los viajeros. Los mismos caminos y ductos que llevan gasolina de forma legal llevan años siendo blanco de las perforaciones del narco.

La investigación sigue abierta, y las autoridades no han dicho si vienen más detenciones. Los animales seguirán bajo cuidado del gobierno mientras las autoridades ambientales deciden dónde los reubican, probablemente en zoológicos o santuarios preparados para manejar felinos grandes y otras especies de ese tamaño. La redada se suma a una serie de golpes que las fuerzas mexicanas le han dado este año a las redes de huachicol en la costa de Tamaulipas, aunque el Cártel del Golfo ha seguido operando ahí a pesar de la presión.